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El 34,8% de mujeres de 18 a 55 años que ha tenido hijos tuvo menos de los que deseaba, según se desprende de los avances de resultados de la Encuesta de Fecundidad de 2025, presentados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que precisa que las principales razones para no alcanzar la fecundidad deseada en las mayores de 35 años fueron laborales, de conciliación y económicas.
La encuesta revela que el 69,0% de las mujeres de 18 a 55 años deseaba tener al menos dos hijos en 2025 mientras que el 15,5% no quería tener ninguno. En 2018 —cuando se publicaron los últimos datos— estos porcentajes eran del 73,6% y 12,3%, respectivamente. Así, pese a que casi la mitad de mujeres y hombres residentes en España quieren tener dos o más hijos, el número media de hijos por mujer no supera los dos hijos de media desde 1981. En la actualidad se sitúa en el 1,10
En concreto, casi la mitad de las mujeres de 18 a 34 años (incluidas las que ya eran madres) deseaban tener dos hijos en total y el 20,2%, tres o más. Entre las de 40 años y más, la proporción de mujeres que deseaba tener tres o más hijos alcanzó el 27,7%.
En la misma línea, tres de cada cuatro mujeres menores de 30 años y sin hijos quieren ser madre mientras que entre las mayores de 40 años sin hijos, cerca de la mitad quiere tener el menos uno. Además, la mitad de las encuestadas (el 50%) de 30 a 39 años aseguró que quiere ser madre en los tres próximos años, un porcentaje que se eleva al 56% entre las mujeres de 40 a 45 años.
Por nacionalidad, las mujeres extranjeras mostraron mayor deseo de tener tres o más hijos que las españolas, mientras que el rechazo a la maternidad fue sensiblemente superior entre estas últimas.
El motivo más frecuente por el que las mujeres que no tuvieron hijos o no deseaban tenerlos fue que no querían ser madres (42,4% de españolas, frente a 37,4% de extranjeras). Entre las españolas menores de 25 años, el principal motivo fue considerarse demasiado jóvenes para tener hijos. Así, el 56,0% de menores de 25 años no ha tenido hijos porque se consideran demasiado jóvenes para ser madre. En el caso de los hombres, el 58,3% de los menores de 25 años no quiere ser padre.
En línea con 2018, el deseo de tener dos hijos siguió siendo mayoritario en 2025. Sin embargo, el porcentaje de mujeres que no deseaba tener hijos aumentó, especialmente entre las de 35 a 39 años (un 127,0%) y disminuyó entre las más jóvenes (un 10,1% en las menores de 25 años).
Mientras, el 34,8% de las mujeres de 18 a 55 años que había tenido hijos tuvo menos de los que deseaba, porcentaje cinco décimas menor que en 2018. Por nacionalidad, esta proporción fue del 37,1% entre las españolas y del 26,7% entre las extranjeras.
La mayor parte de las menores de 35 años esperaba tener más hijos y, entre las principales razones para no alcanzar la fecundidad deseada. enumeraron las laborales, de conciliación y económicas.
Por nacionalidad, entre las mujeres extranjeras los motivos económicos tuvieron mayor peso que entre las españolas (15,7%, frente a 13,6%). Por su parte, las españolas mencionaron con más frecuencia razones de conciliación (28,5%, frente a 20,5%).
Al igual que en 2018, el incentivo a la natalidad más demandado fue ampliar la duración de los permisos de maternidad y paternidad. Este porcentaje fue tres décimas menor que el de 2018, aunque por entonces otro 5,5% de mujeres solicitaba equiparar los permisos de paternidad y maternidad, opción no incluida en 2025 por estar ya implantada.
El segundo incentivo fueron las asignaciones por hijos a cargo menores de 18 años.
El apoyo a más escuelas infantiles asequibles y de calidad para niños de 0 a 3 años aumentó un 65,8% respecto a 2018, mientras que la flexibilidad horaria laboral para padres disminuyó un 23,3%.
Por el contrario, el 19,4% de las mujeres no creía en 2025 que hubiera que incentivar la natalidad (4,2 puntos más que en 2018). Este porcentaje disminuyó al 17,7% entre las mujeres de 30 a 34 años, grupo de mayor fecundidad en la actualidad. Este rechazo no varió respecto a 2018 entre las menores de 25 años, pero aumentó un 72,6% entre las de 35 a 39 años.
Por nacionalidad, el porcentaje de mujeres extranjeras que rechazó incentivar la natalidad fue mayor que el de las españolas en todos los grupos de edad, con un aumento medio relativo del 51,9%.
Por otro lado, un 6,0% de las mujeres de 18 a 55 años afirmó en 2025 que se había sometido alguna vez a un tratamiento de reproducción asistida, un 11,9% más que en 2018. Este porcentaje se incrementó con la edad, hasta alcanzar un máximo del 9,6% entre las de 40 a 44 años. En cualquier caso, se moderó al 8,3% entre las de 50 años o más.
El uso de reproducción asistida también tuvo diferencias por nacionalidad ya que las españolas recurrieron en mayor medida a estos tratamientos que las extranjeras (6,6%, frente a 3,6%).
Además, en 2025 no existían grandes diferencias entre hombres y mujeres en el número de hijos deseado: la mayoría quería dos (45,9%). Pero los hombres mostraron porcentajes algo menores en el deseo de tener tres o más hijos (21,9% frente al 24,3% de las mujeres). Y, como sucede también entre ellas, el rechazo a la paternidad disminuyó con la edad.
Entre los hombres que tuvieron menos hijos de los deseados, los motivos más frecuentes se relacionaban con la situación económica y con razones laborales o de conciliación (38,3%). Este porcentaje ascendió al 67,5% entre los menores de 30 años, lo que supuso 50,9 puntos más que en 2018.
Respecto a los incentivos a la natalidad, los más demandados por los hombres fueron los mismos que los de las mujeres, aunque ellos situaron por delante las asignaciones por hijos menores de 18 años frente al aumento de la duración de los permisos de maternidad y paternidad.
En cuanto a la reproducción asistida, el 4,7% de los varones afirmaron haber recurrido a ella, casi cinco décimas menos que en 2018.
La Encuesta de Fecundidad de 2025 continúa la serie de encuestas de este tipo que tuvieron lugar en 1977, 1985, 1999 y 2018. Su principal objetivo es identificar los factores determinantes de los niveles de fecundidad actual, reciente y esperada, como pueden ser los ingresos, la conciliación entre la vida familiar y laboral, la existencia de ayudas o la vida en pareja.





