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El Consejo de Ministros de Italia ha reaccionado a las protestas que llevan días sacudiendo el país con la aprobación, este martes, de un nuevo decreto de «seguridad juvenil» enormemente cuestionado por la oposición por el que, a partir de ahora, los menores de edad podrán ser objeto de la figura de la detención preventiva que hasta ahora solo se aplicaba a los adultos, y crea el delito de «participación violenta en manifestaciones».
Aunque el Gobierno italiano llevaba meses intentando extender la detención preventiva a los menores, «con el decreto de hoy, la normativa entra en vigor de forma inmediata», ha anunciado Meloni al pueblo italiano durante una comparecencia publicada en redes sociales. Así, las fuerzas del orden podrán detener a menores de 18 años en las comisarías durante 12 horas, incluso si no han cometido ningún delito, siempre que existan pruebas de que representan un peligro.
Con la tipificación del nuevo delito, cualquier persona que «dentro de un grupo de cinco personas o más» empiece a «tirar piedras, palos, o cualquier cosa que ponga a la gente en peligro» se expondrá a penas de hasta «cinco años de cárcel y hasta 20.000 euros en multas».
Meloni ha condensado estas medidas en un dicho: «Quien la hace la paga, y si no, que lo paguen sus padres» y, a pesar de que asegura comprender las quejas de los manifestantes, sus «incomodidades» no pueden ser «una coartada para la violencia», que solo alimenta sus mencionadas quejas y «no representa una solución».





