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El ala minoritaria del Ejecutivo vuelve a presentarse a las elecciones con la fórmula de una coalición amplia de partidos como lo hizo en 2023, con la candidatura de Sumar. Sin embargo, la nueva alianza ha dejado similitudes pero también notorias diferencias a la hora de constituirse con respecto a hacer cuatro años.
Los dos proyectos de la izquierda alternativa tuvieron que hacer frente a un adelanto electoral y a la premura que los tiempos pautan para formalizar coaliciones una vez disueltas las Cortes Generales, aunque los contextos de 2023 y el actual difieren en diversos aspectos.
El principal elemento de disparidad es la fractura que se ha consumado entre Frente Amplio y Podemos, que solo concurrirán juntos en Canarias y Comunidad Valenciana, mientras que la división es la tónica general en el resto de circunscripciones.
Hace cuatro años también se dieron importantes tensiones entre 'morados' y Sumar, el proyecto que impulsó la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, pero al final se cerró un pacto en el último día para registrar las coaliciones electorales pese a que Podemos denunció el veto a su actual referente electoral, Irene Montero.
En esta ocasión, la fractura ha sido insalvable y tanto Frente Amplio como Podemos se han cruzado mensajes ante esta desunión. Por ejemplo, la formación morada critica que se bloquearon acuerdos en muchos territorios dado que Frente Amplio quería un acuerdo global que incluyera la circunscripción de Cataluña, lo que implicaba romper el acuerdo previo que tenían con ERC, y Madrid, plaza donde aspiraban a presentar candidatura propia con Montero a la cabeza.
Por su parte, Frente Amplio justificó que intentó todo para atraer a Podemos, incluso puestos de salida destacados en Madrid y Barcelona, pero que el pacto es imposible si una de las partes no quiere.
De esta forma, ha emplazado a pasar página aunque sectores de esta alianza abogan por la idea de tratar de alcanzar un último esfuerzo con los morados e incluirlos en listas electorales como independientes en territorios donde no ha sido posible el pacto de coalición.
Por ejemplo, Chunta Aragonesista y Ara Més han planteado esa posibilidad al recalcar que había un entendimiento avanzado que no cristalizó.
Estas dos formaciones de corte territorial vuelven a ser aliadas electorales de los partidos del socio minoritario al igual que Compromís, que en Valencia también logró atraer a Podemos al pacto.
A nivel de socios también hay diferencias destacadas entre Frente Amplio y Sumar. Por ejemplo, esta vez Drago Canarias, el proyecto del exdiputado Alberto Rodríguez, presenta candidatura propia cuando hace cuatro años sí formó parte de la candidatura de Sumar. Tampoco ha entrado Alianza Verde, que en 2023 estuvo en la terna de partidos de Sumar.
Mientras, Frente Amplio ha incluido en su coalición a formaciones pequeñas como Recortes Cero o Partido Humanista, junto a otros de corte territorial somo Somos Asturies, impulsado por antiguos integrantes de Podemos.
A su vez, en 2023 la creación de Sumar estuvo ligada al liderazgo político de Yolanda Díaz, que en abril de 2023 ya confirmó que sería candidata y mediante su popularidad y tirón electoral atrajo a una misma papeleta a los principales partidos de izquierda. De hecho, desplegó un proceso de escucha que le valió para tejer aliados que
En contraposición, esta vez han sido las cuatro formaciones con representación en el Gobierno las que han impulsado Frente Amplio, que desde febrero (aunque ya los trabajos venían de antes) se comprometieron a crear un espacio de colaboración estable y un proyecto coral, que no esté sustentado en hiperliderazgos.
Además, Frente Amplio ha lidiado durante meses con vació de liderazgo electoral y un debate sobre el candidato que se prolongó incluso después de consumarse el adelanto electoral. Prueba de ello fue que, tras semanas de quinielas electorales, se acordó el pasado lunes que fuera la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau la aspirante a la Presidencia del Gobierno.
Otra diferencia es que Colau se presentará por la circunscripción de Barcelona, rompiendo la tradición de que el candidato a la Moncloa concurra por Madrid como lo hizo Yolanda Díaz en 2023. La lista de la capital la encabezará el dirigente de Más Madrid Emilio Delgado y se prevé que se integre en esta lista primeros espadas de IU y Movimiento Sumar.
Por otro lado, en 2023 Sumar trató de articularse como un paraguas que aglutinara a las distintas organizaciones, aunque luego se renunció a esa pretensión que causaba recelos en el resto de formaciones para centrarse en ser una formación más con disposición de colaborar con sus aliados.
Mientras, Frente Amplio trata de erigir un espacio de colaboración horizontal entre los partidos pero garantizando la identidad de las distintas organizaciones y con pactos asimétricos, pues hay partidos que renuncian a formar parte de la organicidad de este proyecto, como es el caso de Compromís, Chunta o Més que aparte tienen marcas propias para la papeleta en sus respectivas plazas electorales.
Sin embargo, una de las similitudes fue la exigencia de Podemos de ligar a un acuerdo de unidad al despliegue de unas primarias abiertas a toda la izquierda. En 2023 Sumar no atendió esa petición y el adelanto electoral propició que Podemos asumiera una negociación entre formaciones por la premura de los tiempos electorales.
No obstante, esta vez los 'morados' optaron por priorizar con Frente Amplio pactos en distintas comunidades pero dejar al margen Cataluña, en virtud de su alianza con ERC, y Madrid al recalcar que sin esas primarias apostaban por lista propia en una circunscripción que, a su juicio, no penaliza la fragmentación electoral.
La cuestión de la marca electoral también contrasta entre Frente Amplio y Sumar. De esta forma, el proyecto de Díaz ya contaba con nombre en la primavera de 2022, aunque sin formalizarlo como la denominación de la candidatura, mientras que Frente Amplio se oficializó como nombre para la coalición durante una cumbre de partidos un día antes de que el presidente del Gobierno activara el adelanto electoral.





