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El portavoz de Con Málaga, Nico Sguiglia, ha criticado este martes la «alarmante y dolorosa» fractura social y territorial que atraviesa la capital malacitana. A tenor de los últimos datos de la Agencia Tributaria sobre la renta de las personas físicas, que constatan que la brecha económica entre los barrios más ricos y los más humildes de Málaga ha pasado «del 138 al 200 por ciento en tan solo diez años», la formación de izquierdas ha exigido un «giro radical» en las políticas urbanas y fiscales del equipo de gobierno del Partido Popular.
En este sentido, Sguiglia ha calificado los datos como la «prueba definitiva» del «fracaso del modelo de ciudad impulsado por el alcalde Paco de la Torre». Para el concejal, «mientras el equipo de gobierno vende una Málaga de escaparate, de grandes eventos y de alfombra roja para fondos de inversión y grandes fortunas, la realidad cotidiana de la inmensa mayoría de los malagueños y malagueñas es el estancamiento salarial, la precariedad y una brecha de clase que no para de ensancharse», según ha precisado la formación en una nota.
«Es absolutamente inasumible que la renta media en La Malagueta alcance los 64.000 euros y triplique la de zonas como Martiricos, La Roca o La Palmilla, donde apenas se superan los 21.000 euros. Pero lo más sangrante es que la brecha, lejos de corregirse, se profundiza. Los barrios acomodados han visto crecer sus ingresos más del 50 por ciento, mientras que en las barriadas trabajadoras el crecimiento no llega ni al 19 por ciento», ha subrayado el portavoz municipal.
Sguiglia ha puesto el foco en el «impacto demoledor» que está teniendo el mercado inmobiliario sobre la capacidad económica de las familias trabajadoras. En distritos como Carretera de Cádiz o Cruz de Humilladero, donde la abrumadora mayoría de los ingresos depende exclusivamente del salario, los precios de la vivienda han subido hasta un 125 por ciento, multiplicando por cuatro y por cinco la evolución de los ingresos brutos del vecindario.
«El problema de la vivienda en Málaga no es un fenómeno aislado; es la máquina principal de generar pobreza e inestabilidad social. Quienes viven exclusivamente de un trabajo precario o de un comercio local están destinados a dedicar más del 50 o 60 por ciento de sus sueldos únicamente a pagar el techo», ha señalado, mientras que en los barrios con mayores ingresos «la economía se diversifica mediante rendimientos del capital y especulación inmobiliaria. La vivienda en Málaga ha dejado de ser un derecho para convertirse en una trampa de empobrecimiento masivo».
Ante esta radiografía sociodemográfica, desde la confluencia progresista exigen la «declaración urgente» de Málaga como 'Zona Tensionada' mediante la aplicación inmediata de la Ley de Vivienda. Esta herramienta «resulta clave para poner tope a las subidas abusivas del alquiler que están asfixiando a las economías familiares y paralizar la constante expulsión de vecinos en los barrios de rentas medias y bajas».
Asimismo, la formación plantea la puesta en marcha de un Plan de Rescate e Inversión Territorial en las barriadas históricamente olvidadas. Este plan implica la redirección prioritaria de los presupuestos municipales hacia el refuerzo de los servicios públicos, la articulación de planes específicos de empleo local y la creación de infraestructuras y equipamientos comunitarios en distritos como Palma-Palmilla, Carretera de Cádiz, Cruz de Humilladero y Bailén-Miraflores.
Por último, Con Málaga ha defendido el blindaje y la ampliación del parque público de vivienda en la capital. Para ello, instan a suspender de inmediato la venta de suelo público municipal a promotoras privadas de lujo y a destinar la totalidad de las parcelas de titularidad pública al desarrollo exclusivo de vivienda protegida en régimen de alquiler asequible, con una gestión directa a cargo del Instituto Municipal de la Vivienda.
«Málaga no es un parque temático para rentas altas ni un tablero de Monopoly para fondos especuladores. Málaga es su gente y sus barrios. Exigimos al señor De la Torre que mire de frente a la realidad de la ciudad real y deje de gobernar de espaldas a las barriadas trabajadoras», ha concluido Sguiglia.





