La mañana de este martes desapacible era la fecha señalada para el traslado del Airbus C-212 —un bimotor de transporte ligero fabricado por la española CASA antes de su integración en el gigante aeroespacial europeo—, propiedad del consistorio rinconero, al centro de referencia en estudio mecánico y aeroespacial, el CPIPF Javier Imbroda de la localidad. Los curiosos, entre deportistas y conductores, se detenían brevemente a observar las operaciones, que no han durado más de tres horas. Una imagen que se producía, también, a primeras horas de la mañana, cuando era izado al camión que lo trasladaría, desde el almacén municipal de El Cáñamo, donde se custodiaba. TuPeriódico ha tenido el privilegio de poder asistir a todo el proceso.
El Airbus C-212, originalmente desarrollado por CASA (Construcciones Aeronáuticas S.A.) en los años setenta, es uno de los aviones más emblemáticos de la industria aeronáutica española. Concebido como un avión ligero de transporte táctico, el C-212 fue diseñado para operar en condiciones exigentes: pistas cortas, terrenos no preparados y entornos logísticos complejos. Esa versatilidad es, precisamente, la razón de su longevidad.

El avión, llegando a su destino // Gorka Fernández
Se trata de un bimotor turbohélice de ala alta, con una arquitectura robusta y deliberadamente austera. No es un avión de lujo ni de exhibición tecnológica, sino una plataforma pensada para ser mantenida, reparada y operada con medios limitados, algo que lo convirtió en una herramienta habitual en fuerzas armadas, cuerpos de vigilancia, protección civil y operadores civiles de todo el mundo. Más de 470 unidades fueron fabricadas y exportadas a decenas de países.
Desde el punto de vista industrial, el C-212 representa una etapa clave en la madurez del sector aeronáutico español. Fue uno de los primeros grandes éxitos internacionales de CASA y un precedente directo de su integración en Airbus. Es, en términos históricos, un avión de transición: aún analógico en muchos sistemas, pero plenamente aeronáutico en su concepción estructural, lo que lo convierte en una pieza especialmente valiosa para el aprendizaje técnico.

En el ámbito formativo, el C-212 tiene un valor añadido evidente. Su diseño permite acceso real a sistemas estructurales, motores, aviónica básica, hidráulica y mantenimiento, sin la opacidad ni la hiperautomatización de aeronaves modernas. Es, por decirlo claro, un avión que se puede estudiar con las manos, no solo con manuales o simuladores. Para la formación profesional aeroespacial, esto supone una oportunidad difícilmente replicable.
Además, su uso histórico en misiones de transporte, vigilancia marítima, lucha contra incendios, evacuación médica o paracaidismo lo convierte en un avión con múltiples capas de lectura: técnica, operativa y social. No es solo una aeronave; es un testimonio material de cómo se ha construido durante décadas una parte relevante de la capacidad aeronáutica del país.
En ese sentido, la reutilización de una aeronave de estas características con fines educativos no es una rareza ni una excentricidad institucional, sino una práctica coherente con la tradición industrial y formativa del sector aeroespacial, donde los aviones que dejan de volar siguen enseñando durante muchos años más.
Este acuerdo, fruto de las conversaciones entre el director del centro y el consistorio, ha sido considerado «un gran paso para la mejora de las prácticas que realiza el alumnado, ya que permitirá trabajar sobre elementos reales». El convenio establece además que el centro podrá utilizar el avión con fines formativos durante un periodo de dos años. Finalizado este plazo, la aeronave será devuelta al Ayuntamiento, pintada con una librea conmemorativa consensuada, para su exposición permanente.










