Imaginemos una comunidad de vecinos en la que una familia que vive en el ático tiene mucha pasta, puede comprar armas y contratar a empresas de esas que se dedican a amedrentar inquilinos fuera de los procedimientos legales, cuando a estos se les sube el alquiler indiscriminadamente o, sencillamente el propietario quiere el inmueble para especular o transformarlo en apartamento turístico.
Un día cualquiera esa familia declara que todo lo que hay en la comunidad es suyo y que tiene que controlar todo lo que entre o salga de la misma, poner peaje a todos los productos, principalmente a los energéticos y a los de primera necesidad. La declaración la hace pública mediante una nota en el portal y la mete en los buzones de todos los vecinos. El título de la declaración es «Estrategia de seguridad del ático» y en ella se dice que «todos los bienes de las familias que viven en la comunidad pertenecen al ático». A eso le llaman doctrina.
Días después de publicar la declaración, los del ático contratan a una empresa desokupa para que los matones merodeen por el vecindario, repartan alguna hostia de vez en cuando y confisquen alguna que otra bolsa de la compra. Un mes después la familia del ático, por mediación de desokupa secuestra al padre de la familia que vive en el segundo. Lo acusa falsamente de traficar con mariguana; señalamiento que venía difundiendo en el barrio mediante el boca a boca para ir preparando el terreno la opinión pública.
Ejecutado el secuestro, el patriarca del ático envía un video al grupo de guasap de la comunidad exigiendo que o la familia del segundo le da todo lo que tienen en su frigorífico, paga peaje para entrar y salir y canaliza sus compras a través del ático, o los demás miembros de la familia correrán la misma o peor suerte. Si algunas familias vecinas critican la actitud, acusan de ilegalidad el secuestro y firman comunicados pidiendo paz, acuerdos y respeto mutuo, son amenazadas con ser las siguientes en sufrir las mismas consecuencias.
Basta este ejemplo para ver que el ataque terrorista a la soberanía de Venezuela y el secuestro de su presidente legítimo por parte de los EEUU, marca un antes y un después en la etapa neoliberal del capitalismo global. El punto de inflexión indica que el capitalismo sionista estadounidense se ha independizado del capitalismo global y del derecho internacional, rompiendo cualquier atisbo, por cínico e hipócrita que sea, de ejercicio diplomático del poder.
Sabíamos que los grupos de poder financieros estadounidenses, que controlan el sector de la energía fósil, la producción de armamento y los servicios bélicos, nunca han estado interesados en la democracia. Lo sabíamos, pero ya no es solo que el capitalismo sionista estadounidense vaya contra la democracia, es que están convirtiendo el mundo en una ciudad sin ley. Una ciudad sin ley es absolutamente la ley del más fuerte.
El 3 de enero de 2026 se rompió la farsa democrática de occidente, su supuesta superioridad moral. El apoyo estadounidense al genocidio israelí en Gaza y el cambio de posición respecto de la invasión rusa de Ucrania, dejando a la UE con el culo al aire, ya advertía que lo quieren todo, todo el tiempo, petróleo, recursos naturales y control total de flujos de materia y energía. Como escribe Dina Bousselham o inventamos o erramos. No será fácil, habrá que poner más cerebro que músculo, más cooperación entre amenazados y dañados y más comprensión de los límites ecosistémicos del capitalismo para pensar y construir la alternativa.








