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Libertad de expresión, a debate. José Bretón y el libro

· 4 min · vera

Taxos · lectura rápida

Entrada al análisis completo, no lo sustituye

Lo esencial

José Bretón, condenado por el asesinato de sus hijos, quiere publicar un libro desde prisión.

Por qué importa

Importa porque plantea un debate sobre los límites de la libertad de expresión y la memoria.

Qué ocurrió

José Bretón, condenado por asesinar a sus hijos, quiere publicar un libro desde prisión. Esto ha generado un debate sobre si debe permitirse que personas condenadas por crímenes atroces participen en el espacio público.

Entre líneas

El artículo sugiere que la sociedad debe reflexionar sobre los límites de la libertad de expresión y la memoria. La publicación del libro de Bretón podría ser vista como una forma de revictimización para la madre de los niños asesinados.

La clave

El debate sobre la libertad de expresión y los límites de la memoria se ha reactivado con el caso de José Bretón.

Artículo completo

Esta semana, el nombre de José Bretón —condenado por el asesinato de sus dos hijos— ha vuelto a colarse en los titulares, esta vez no por un nuevo crimen, sino por su voluntad de participar en un libro desde prisión y participar en el espacio público.

¿Tiene derecho a expresarse alguien que ha cometido un acto tan atroz? ¿Debe la sociedad permitirle intervenir, escribir, ser escuchado? ¿O hay líneas que, una vez cruzadas, cierran también la puerta a la palabra?

En TuPeriódico creemos que no hay temas tabú si el enfoque es honesto. Por eso, abrimos este duelo de opinión entre dos de nuestras voces más reconocibles: Sheila Guerrero y Gorka Fernández.

El juicio esta vez no está en los tribunales, sino en la conversación.

Aquí empieza el debate.

por Sheila Guerrero

Sí, cuento chistes sobre Carrero Blanco y no, no quiero que se publique un libro sobre José Bretón

Hay quien dice que si defiendes la libertad de expresión no puedes poner límites. Que si haces chistes sobre Carrero Blanco, tienes que aceptar que José Bretón publique un libro. Que no puedes escoger. Que si te burlas del franquismo, también tienes que escuchar a un asesino de sus propios hijos. Pues no.

Yo también creo en la libertad de expresión. Y precisamente por eso sé cuándo se usa como trinchera para lo intolerable. Porque no todo lo que puede decirse merece espacio. No todo merece papel, altavoz ni escaparate.

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Negarse a publicar ese libro no es censura. Es justicia. Es memoria. Es feminismo. Y si alguien quiere llamarlo censura, que lo haga. A mí que me apunten entre las que dijeron «hasta aquí». Porque el único precedente que me preocupa no es negarle a un asesino el acceso a la narrativa. Es volver a dejar sola a una madre.

por Gorka Fernández

Publicar a José Bretón es repugnante. Impedirlo, más. Sobre los límites de nuestra sociedad.

El solo hecho de tener que escribir esto me provoca una mezcla de arcadas y vergüenza: José Bretón quiere publicar un libro. El mismo José Bretón que asesinó a sus dos hijos. El que mintió, manipuló, simuló. El que convirtió el crimen en farsa. Ahora, desde prisión, pretende ponerlo todo por escrito. Y lo hace para herir.

Me parece miserable. Me parece repugnante. Me parece, incluso, que debería pudrirse en silencio.

Pero —y aquí viene lo difícil— también creo que tiene derecho a hacerlo.

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El escándalo no es que Bretón pueda escribir. El escándalo es que creamos que prohibírselo (a él o a su mano literaria, Luisgé Martín, que escribió el libro, según cuenta, para comprender cómo un padre puede asesinar a sus propios hijos) nos convierte en una sociedad más digna. No, lo que nos haría más dignos sería rechazarlo: no leerlo, no difundirlo, no comprarlo, no hacerle de altavoz. Pero el derecho debe seguir ahí. Mañana, hoy, nos hace falta. Porque poder decir no es lo mismo que decir. La ley —toda ella— es un delicado sistema de contrapesos que hay que defender, si no queremos que los efectos indeseados se conviertan en estándar.

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No confundamos lo aborrecible con lo ilegítimo. Bretón merece todo el desprecio social, penal y humano, sí. Pero si empezamos a recortar derechos fundamentales por casos particulares, acabaremos con derechos colectivos amputados.

Lo verdaderamente peligroso no es que un asesino escriba. Es que una sociedad quiera borrarlo para no enfrentarse a lo que ha parido.

La libertad de expresión, el juicio social, la memoria, el arte. Todo eso está en juego. Este es solo el primer Duelo de Opinión en TuPeriódico.

Participa dejando tu comentario más abajo o señalando pasajes concretos. Aquí, las ideas se cruzan, pero no se cancelan.

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