Artículo completo
El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, ha recibido este martes el encargo de explorar la formación de Gobierno tras las elecciones del pasado 13 de septiembre, que arrojaron una victoria electoral para los socialdemócratas que no se ha traducido en una mayoría parlamentaria para propiciar un cambio de Ejecutivo.
Después de los intentos fallidos de Magdalena Andersson, líder del Partido Socialdemócrata Sueco, y Elisabeth Ringqvist, presidenta del Partido del Centro, el mandato le ha llegado a Kristersson quien tiene ante sí la difícil tarea de conseguir 175 escaños, la mayoría en el Riksdag.
El paso se ha oficializado tras el rechazo parlamentario este martes a un Ejecutivo liderado por la dirigente centrista, por lo que el presidente del Parlamento de Suecia, Andreas Norlén, ha traslado el encargo al actual primer ministro. «Ha confirmado lo que dijo la semana pasada: que quiere encargarme esa misión exploratoria. La he aceptado», ha confirmado Kristersson en unas declaraciones recogidas por el diario Aftonbladet.
De todos modos, el dirigente conservador ha reconocido la dificultad de la tarea, aunque ha dicho que estudiará y comprobará «si la coalición no socialista actual podría formar gobierno». «Seguiré manteniendo conversaciones con otros partidos. Esas conversaciones se desarrollarán con relativa discreción. Será difícil. Incluso muy difícil», ha admitido.
En este sentido, Kristersson ha afirmado que no busca una repetición electoral pero «está totalmente preparado» para este escenario. «Mi partido está en buena forma y en un buen ánimo para una campaña», ha asegurado, tras criticar que los socialdemócratas celebraron la victoria electoral pero han sido incapaces de conformar un Ejecutivo.
La tarea de Kristersson para reeditar el actual Gobierno es especialmente complicada toda vez que tendría que pactar con democristianos y liberales y volver a granjearse el apoyo parlamentario de los ultraderechistas Demócratas Suecos pero, aun así, se quedarían a dos escaños de la mayoría por lo que tendría un Ejecutivo lejos de controlar el Riksdag.
Andersson, quien tiene más cerca la mayoría, fracasó en su intento de formar un gobierno en solitario tras no entenderse con el Partido de la Izquierda, tras la elección del conservador Norlén como presidente del Riksdag con apoyo de la formación izquierdista como detonante entre ambos partidos.





