El primer ministro de Hungría, Peter Magyar, ha aprovechado la conmemoración este viernes del 70 aniversario de la Revolución de 1956 contra la antigua Unión Soviética para celebrar la plena restauración de las relaciones con la Unión Europea tras años de tensiones protagonizadas por su predecesor y firme aliado de Moscú, Viktor Orbán.
«Hungría ya no puede ser un ferry a la deriva entre el oeste y el este», ha proclamado Magyar frente al Parlamento, en Budapest, a orillas del Danubio. «En 1956, los húngaros dieron una respuesta clara: pertenecemos a una Europa libre y democrática. Queremos ser aliados fiables», ha asegurado.
El breve levantamiento, iniciado por estudiantes universitarios en la capital húngara el 23 de octubre de 1956, fue aplastado 13 días después por miles de tanques y soldados enviados por Moscú. La represión se cobró miles de vidas.
El derrotado partido Fidesz de Orbán ha boicoteado la conmemoración, alegando que el presidente Andras Baka, que habló en el evento, fue nombrado ilegítimamente y celebró el momento en paralelo.
Para terminar de confirmar las buenas relaciones, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha acudido al evento. «Hace seis meses, Hungría votó por un nuevo capítulo», ha publicado en redes sociales, en un mensaje acompañado de la noche de la celebración electoral del partido de Magyar, cuando «la gente bailó para celebrar una democracia revivida en Hungría».




