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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha hecho un llamamiento al cese de las hostilidades en la guerra de Sudán, la cual, a su juicio, se ha convertido en «una guerra contra la población civil», un año después de que El Fasher sufriera graves abusos tras meses de asedio de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF)
«En Sudán, una guerra por el poder puro, avivada por actores externos, se ha convertido en una guerra contra la población civil», ha lamentado Guterres en una publicación en redes en la que ha subrayado que «los combates deben cesar» y que «hay que proteger a la población civil», además de que "la ayuda humanitaria debe llegar sin obstáculos.
Políticamente, el dirigente luso de la ONU ha defendido que «hay que preservar la unidad, la soberanía y la integridad territorial» de Sudán, cuyo futuro «debe ser forjado por el pueblo sudanés a través de un proceso político inclusivo».
Hace un año, el 26 de octubre de 2025, la violencia en El Fasher y sus alrededores alcanzó un punto crítico devastador tras meses de asedio y una escalada de ataques por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido, tal y como ha recordado en un comunicado la Coalición para la Prevención de Atrocidades y la Justicia en Sudán, que se ha reunido «para recordar y reconocer el sufrimiento de las víctimas y los supervivientes».
«La población civil fue objeto de atrocidades horribles, que incluyeron matanzas masivas, asesinatos por motivos étnicos, ejecuciones sumarias, torturas, desapariciones, reclutamiento forzoso, detenciones arbitrarias y una violencia sexual y de género generalizada», ha incidido el grupo, que ha señalado que «comunidades enteras fueron desplazadas por la fuerza y se obstaculizó el acceso humanitario, lo que agravó el hambre, la inseguridad, el sufrimiento humano y las carencias».
Un año después, «la población civil continúa siendo víctima de la violencia» en todo el país, advierte el comunicado, que incluye entre estas violencias la sexual, así como «el desplazamiento forzoso, los ataques contra infraestructuras civiles y las restricciones a la asistencia humanitaria».
Considerando así que «el riesgo de que se produzcan nuevas atrocidades a gran escala en Sudán sigue siendo muy elevado», la Coalición ha subrayado que este aniversario «nos recuerda que debemos actuar de manera colectiva para evitar que tales hechos se repitan».
«La justicia y la rendición de cuentas son fundamentales para lograr una paz sostenible», han subrayado los países miembros, que han reclamado «justicia y rendición de cuentas» y han señalado que, desde la Coalición, seguirán «colaborando con socios sudaneses e internacionales para respaldar procesos de rendición de cuentas creíbles —incluida la labor del Tribunal Penal Internacional en relación para Darfur— y promover una justicia transicional significativa para el pueblo de Sudán».
Al hilo, los miembros del grupo han hecho «un llamamiento a todos los Estados para que respeten el Derecho Internacional y utilicen su influencia con el fin de proteger a los civiles». «Esto implica dejar de suministrar armas, financiar o facilitar de cualquier otro modo la guerra en Sudán, así como respetar íntegramente las sanciones de Naciones Unidas, incluido el embargo de armas sobre Darfur», han manifestado.
«Las víctimas no serán olvidadas, los supervivientes serán escuchados y seguiremos trabajando para que los responsables rindan cuentas por sus actos», concluye el comunicado de la Coalición.





