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La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha pedido utilizar su lengua en situaciones cotidianas y ha alertado sobre la Inteligencia Artificial (IA), que «puede crear nuevas formas de exclusión».
Con motivo del Día Internacional de las Lenguas de Signos, que se celebra este miércoles 23 de septiembre, la CNSE reclama la presencia de personas sordas en ámbitos como la sanidad, la educación o los servicios públicos.
Así, bajo el lema 'Reivindicando los derechos humanos de las personas sordas', ha denunciado que se producen situaciones en las que las personas sordas tienen que recurrir a familiares, buscar alternativas de comunicación o depender de soluciones improvisadas para acceder a servicios que «deberían estar preparados para atenderlas en igualdad de condiciones».
«No se trata de pedir un trato especial. Se trata de autonomía y del ejercicio efectivo de nuestros derechos lingüísticos», ha insistido la organización.
Igualmente, ha hecho alusión a la reciente aprobación parlamentaria de la reforma de las leyes de discapacidad y dependencia, que refuerza la inclusión, la autonomía y la accesibilidad universal. «Una ley puede reconocer un derecho, pero hacen falta recursos, profesionales y servicios estables para que ese derecho llegue a las personas», ha señalado el presidente de la CNSE, Roberto Suárez.
En esta línea, ha reclamado que la lengua de signos forme parte de la planificación ordinaria de servicios esenciales como la sanidad, la educación, la justicia, los servicios sociales y las administraciones públicas. «La accesibilidad no puede depender de encontrar una solución en el último momento. Tiene que estar prevista desde el principio», ha avisado.
Por otro lado, ha advertido de que garantizar derechos «no consiste únicamente en resolver las barreras que ya existen» y ha agregado que la transformación digital plantea un nuevo escenario en el que decisiones que se toman hoy, pueden determinar cómo accederán las personas sordas a la información y a los servicios durante los próximos años.
«La inteligencia artificial ofrece posibilidades para mejorar la comunicación y el acceso a la información, pero también puede crear nuevas formas de exclusión si las lenguas de signos y la realidad de las personas sordas no se tienen en cuenta desde el diseño de estas tecnologías», ha asegurado Suárez.





