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La España más España

Redacción

· 3 min · IRR-3 · Redacción

Los aficionados a quemarse con clavos ardiendo han aireado la frase de Blas Infante, ampliamente sacada de su contexto, para defender su tesis del españolismo de Andalucía, del cordón de unión indisoluble que la mantiene unida y puede justificar, incluso, el atraso, la marginación, el oprobio el boicot que su economía para mejor utilizar sus recursos y hasta el insulto. Porque unida al ser «la España más España» está obligada a servirle de comodín y de lo-que-haga-falta. Sin embargo, por el contrario, si fuera «La España más España» en el sentido adjudicado por el no-andalucismo, debería ser la más cuidada, la primera en todos los indicativos.

Algo falla.

Veamos: el nacimiento y evolución del nombre es enteramente dependiente del de la ciudad de Sevilla.

SPA = Ciudad lacustre: Spalis                             SPA es prefijo de Spania

Spalis, derivación de SPA, deriva a Híspalis     Spania deriva a Hispania

Híspalis fue una ciudad lacustre en su nacimiento. No así Hispania. Los romanos adjudicaron a la península la raíz fonética del nombre de la primera ciudad conocida por ellos tras la eliminación del poder cartaginés y adjudicado a la península, al reino ni al Estado de España, pues todavía no existía.

Un dato en gran medida desconocido y lamentablemente ignorado, porque cuanto aporte información veraz es contrario al propósito de la historiografía oficial y los historiadores defensores, es que durante la Edad Media los nacientes reinos y condados de la zona norte peninsular recibían el nombre correspondiente. Y a pesar de la frase «Este pequeño monte será la salvación de España», acuñada siglos después de la supuesta e imposible batalla de Covadonga, los habitantes de esos reinos y condados cuando viajaban al Emirato-Califato-Taifas, decían «voy a España». En la numismática está la demostración: las acuñadas en tiempo de Mwhammad II están grabadas las palabras «Rex Hispaniae». Así, en latín. Y en el poema de Fernán González, supuesto primer conde de Castilla, se puede leer:

            El conde don Fernando            con muy poca compaña            fasciendo lo que fiszo            semejaría hazaña.            Mantuvo siempre guerra            con los reyes de España.            non daba más por ellos            que por una castaña.

Los reinos nacidos en la cornisa cantábrica y El Pirineo y más adelante Portugal, copiaron de los godos el «oficio» de la guerra. En consecuencia, la necesidad de territorios de donde obtener su sostenimiento y manutención y población  que trabajara para ellos, les dio número de guerreros y entrenamiento  para dedicarse a una conquista solamente frenable por el Mediterráneo.

De esta forma, entrenados al dedicarse sólo a la guerra, y bien armados, con la ayuda de la Iglesia y varios estados europeos, sobre todo a partir de la batalla de Las Navas de Tolosa, declarada cruzada, por lo que acudieron a luchar al lado de Castilla miles de europeos para obtener indulgencia plenaria, se completó la conquista de Andalucía, no «re-», porque Andalucía nunca había sido de Castilla.

A partir de 1492, el nombre de Hispania cayó en el olvido. Quedaron los nombres de los reinos conquistadores: Portugal, Castilla-León, Navarra, Aragón-Cataluña. Solamente en Francia, a partir del XVII, se recuperó el nombre, usado para referirse otra vez a todos los habitantes de la península y ahorrarse de mencionar el particular de cada reino.

Este es el único motivo por el que Blas Infante llamó a Andalucía «La España más España», porque en ella nació y de ella partió el nombre, apropiado por la actual «España» desde final del XVIII. Dicho de otra manera, el nombre de España pertenece a Andalucía. España lo detenta, como todo, por derecho de conquista.

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