Artículo completo
Las autoridades de Cuba han acusado a Estados Unidos de «intimidar con amenazas» a otros países y empresas en caso de que exporten o trasladen combustible a la isla, después de que Washington anunciara la confiscación de más de dos millones de litros de biodiésel destinado a La Habana.
«Es importante precisar qué es legal y qué no lo es. La importación de combustibles por entidades estatales y privadas en Cuba desde cualquier país es legal, conforme a la legislación nacional y el Derecho Internacional», ha dicho el viceministro de Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío.
Así, ha subrayado a través de un mensaje publicado en redes sociales que «disponer, almacenar, distribuir y comercializar ese combustible dentro del territorio cubano también es legal, como lo es transportarlo en aguas internacionales».
«Lo que resulta ilegal es intimidar a Estados soberanos con amenazas de represalias del Gobierno de Estados Unidos si exportan combustible a Cuba o a empresas exportadoras o transportistas de cualquier país por participar en operaciones comerciales de esa naturaleza», ha recalcado.
En esta línea, ha hecho hincapié en que «es ilegal hostigar e interceptar en aguas internacionales buques que transporten combustibles a Cuba, como es ilegal la piratería y el pillaje». «Es ilegal, inmoral y criminal someter a un pueblo entero a la asfixia económica como castigo colectivo con fines políticos», ha zanjado.
El mensaje de Fernández de Cossío ha llegado horas después de que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), anunciara la incautación en Miami y Houston de 90 cargamentos de biodiésel que «eran parte de un intento de exportar combustible ilegalmente a Cuba, infringiendo las leyes federales de exportación».
Washington impuso en enero un bloqueo petrolero a la isla, amenazando con sanciones y aranceles a cualquier país que entregue energía a Cuba, lo que ha ahondado la crisis de abastecimiento, especialmente después de perder el suministro desde Venezuela a principios de año tras la operación militar estadounidense en Caracas, que se saldó con más de cien muertos y la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.





