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El Hospital Infanta Elena de Huelva ha conmemorado este viernes la celebración del Día Mundial del Paciente Ostomizado, que se celebra este 3 de octubre, poniendo el foco en la atención continuada que ofrece a las personas que viven con una ostomía y en los nuevos tratamientos incorporados recientemente a su cartera de servicios.
Según ha indicado la Junta en una nota, estos tratamientos son la terapia para la estimulación del asa intestinal eferente —cuyo objetivo es despertar la función del intestino, nutrir la mucosa y evitar complicaciones— o la atención de la incontinencia fecal.
Con este motivo, el centro ha instalado este viernes una mesa informativa en la entrada del hospital, en la que ha estado presente el delegado de Salud en Huelva, Juan Carlos Duarte, y en la que profesionales, pacientes y representantes de la recientemente constituida Asociación de Pacientes Ostomizados han compartido información y experiencias sobre el día a día con una ostomía.
«Esta iniciativa, ha destacado el delegado provincial, es toda una oportunidad para acercar a la ciudadanía una realidad que afecta a miles de personas y poner en valor la importancia del autocuidado, el conocimiento y el acompañamiento profesional imprescindible para recuperar y mantener una buena calidad de vida», ha señalado Duarte.
Según las estimaciones recogidas en el Libro Blanco de la Ostomía en España, alrededor de 1,5 personas por cada mil habitantes viven con un estoma. Aplicada a la población de la provincia de Huelva, esta proporción supondría alrededor de 800 onubenses afectados.
La consulta de Ostomía del Infanta Elena, en funcionamiento desde hace años, constituye un recurso de referencia para estos pacientes. Solo en lo que va de año, se han registrado ya más de 1.240 citas, entre las que se incluyen la valoración preoperatoria y el marcaje del estoma, la atención al paciente de nueva incorporación, el seguimiento continuado, la prevención y tratamiento de complicaciones, la educación para el autocuidado, la adaptación de dispositivos y la atención especializada a los distintos tipos de ostomías.
Este acompañamiento comienza incluso antes de la intervención quirúrgica y continúa después de ella, adaptándose a las necesidades de cada persona.
Señala la Junta que contar con una enfermera estomaterapeuta con consulta propia y con un móvil abierto todos los días para las personas en seguimiento, «permite que el paciente disponga de un profesional de referencia al que acudir para aprender a manejar su ostomía, resolver dudas, prevenir complicaciones y adquirir progresivamente la autonomía necesaria para recuperar su vida cotidiana».
A este trabajo se sumará la «próxima creación» en los próximos días de una Escuela de Pacientes, basada en la figura del paciente experto, que «permite compartir experiencias y estrategias de autocuidado entre personas que atraviesan situaciones similares». Un apoyo «especialmente importante» en los primeros momentos, cuando aprender a convivir con un estoma puede generar inseguridad, dudas o dificultades para aceptar los cambios que supone en la imagen corporal y en la vida diaria.
La consulta ha incorporado además en los últimos meses dos nuevos tratamientos, que se han puesto en marcha por primera vez en Huelva, dirigidos a mejorar la recuperación y la calidad de vida, como es la estimulación del asa eferente antes del cierre de una ileostomía temporal. Una técnica mediante la cual se estimula de forma progresiva el segmento intestinal que ha permanecido sin funcionar mientras el paciente ha llevado el estoma.
El objetivo es favorecer que ese intestino se vaya adaptando de nuevo al tránsito antes de recuperar la continuidad intestinal, contribuyendo a una recuperación funcional más adecuada después de la intervención y a reducir determinadas complicaciones asociadas al periodo posterior al cierre.
Otro de los tratamientos enfermeros incorporados está dirigido a pacientes con incontinencia fecal y otros problemas de control intestinal, tanto personas intervenidas de cáncer de recto mediante cirugía con preservación de esfínteres como pacientes con alteraciones de origen neurológico.
Estos problemas funcionales pueden condicionar de manera importante la vida cotidiana. La urgencia para acudir al baño, la frecuencia o el miedo a sufrir un escape pueden hacer que algunas personas limiten sus desplazamientos, sus relaciones sociales o incluso su actividad laboral.
Por ello, el objetivo de estos tratamientos va más allá del control de un síntoma. Se trata de ayudar al paciente a recuperar seguridad y autonomía, reducir el impacto que estos problemas pueden tener sobre su autoestima y facilitar que vuelva a realizar actividades cotidianas.
La atención de la consulta se completa así con una visión integral de la persona ostomizada, en la que el cuidado físico se acompaña de educación, apoyo y seguimiento durante todo el proceso. Una labor especializada que, «desde hace años, ha demostrado su utilidad para cientos de pacientes del área» y que continúa incorporando «nuevas herramientas» para que vivir con una ostomía o con una alteración de la función intestinal «no signifique renunciar a una vida normal».
La mesa informativa instalada en el vestíbulo del hospital permite acercar este trabajo a pacientes, familiares y profesionales y dar visibilidad, de una manera cercana, a una realidad que con frecuencia permanece en segundo plano.
La jornada cuenta también con la participación de pacientes de la consulta y de un representante de la nueva Asociación de Pacientes Ostomizados, reforzando la importancia de que las personas que atraviesan esta situación puedan contar tanto con profesionales especializados, como con otras personas que conocen de primera mano su experiencia.





