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CCOO y UGT han lamentado que la renovación del convenio colectivo del sector del manipulado hortofrutícola, que emplea a más de 30.000 personas en la provincia, permanezca enquistado a pesar de que el sector ha cosechado «cifras récord» de beneficio durante la pasada campaña, que cerró con un valor de comercialización de 5.267 millones de euros, esto es, un 16,7 por ciento más que la anterior.
«Si el sector es capaz de alcanzar cifras récord, también debe ser capaz de mejorar las condiciones de quienes hacen posible esos resultados cada día en los almacenes», han apuntado los sindicatos en una nota conjunta tras la reunión de delegados del manipulado y envasado de frutas, hortalizas y flores recientemente celebrada.
Las organizaciones sindicales se han remitido a los datos facilitados por la patronal Coexphal en su asamblea general, donde se destacó «la fortaleza del campo almeriense» y se destacó que el valor generado para los agricultores con la producción «alcanzó los 4.045 millones, un 12 por ciento más» mientras que las exportaciones llegaron hasta los 4.120 millones de euros.
«El contexto económico contrasta con la situación de la negociación colectiva», han expuesto a la hora de defender unas condiciones laborales «acordes con la importancia económica de la actividad hortofrutícola», al tiempo que han mostrado su «preocupación» por la falta de avances para renovar un convenio que venció en diciembre de 2024.
Los sindicatos han manifestado su disposición a negociar, pero consideran que no se puede «aceptar más flexibilidad a cambio de nada» cuando las plantillas «necesitan que ese convenio suponga una mejora real de sus condiciones de trabajo» en un escenario, además, de «fuerte pérdida de poder adquisitivo».
Los sindicatos recuerdan que el actual convenio establece una jornada ordinaria de 40 horas semanales y 1.826 horas en cómputo anual, además de una distribución irregular vinculada a las características del sector.
Así, han afeado que las propuestas patronales se centren en «incrementar la flexibilidad» y en «disponer de mayor capacidad para organizar el tiempo de trabajo, sin plantear avances equivalentes en materia salarial y de derechos».
«La posición sindical pasa por defender un convenio que permita mejorar salarios, reducir la precariedad, garantizar jornadas dignas y avanzar en derechos, especialmente en un sector caracterizado por una elevada presencia de empleo fijo-discontinuo y por unas condiciones de trabajo estrechamente vinculadas a los ritmos de producción», han añadido.
Para la parte social, la competitividad del sector hortofrutícola almeriense «no puede construirse sobre salarios próximos al SMI, jornadas cada vez más flexibles y una mayor disponibilidad de las personas trabajadoras», máxime cuando el crecimiento de las ventas y de las exportaciones demuestran que «existe margen para que una parte de esa riqueza revierta también en las personas trabajadoras del manipulado».





