El Ayuntamiento de Sevilla ha informado de la puesta en marcha de una serie de actuaciones para proteger el ficus situado en la calle Castilla, junto a la plaza Chapina, en el distrito Triana, y garantizar al mismo tiempo la seguridad en la zona. Entre las medidas previstas figuran una poda de control del 30 % de la copa, la ampliación del alcorque con una valla de protección y la descompactación del terreno mediante tecnología neumática.
En un comunicado, el Consistorio ha explicado que el ejemplar presenta una situación estructural comprometida y signos de estrés fisiológico acumulado. En este sentido, ha indicado que la presencia de horquillas principales con corteza incluida, los desequilibrios biomecánicos y las quemaduras solares provocadas por podas anteriores han mermado su estabilidad. A ello se suma el deterioro de su sistema radicular, condicionado por el reducido espacio disponible, la compactación del terreno y una gestión hídrica «inadecuada».
Asimismo, ha señalado que, debido a que el árbol se encuentra en una zona de tránsito peatonal y con un uso continuado por la presencia de terrazas y veladores, el nivel de riesgo se considera «moderado». No obstante, ha precisado que las posibles consecuencias de una hipotética caída de ramas o del propio ejemplar podrían ser «graves», por lo que el Servicio de Parques y Jardines ha activado un plan de gestión y conservación específico para preservar este árbol mediante una intervención desarrollada por fases.
El plan de actuación contempla una poda de control apical para reducir hasta un 30% la cobertura foliar, de acuerdo con los estándares europeos de poda y bioseguridad. Con esta intervención se pretende compactar la copa, reducir el momento de fuerza en la base del árbol y minimizar el efecto vela ante rachas de viento, prestando especial atención a los ejes lateralizados.
Asimismo, se llevará a cabo una descompactación neumática del terreno mediante tecnología AirSpade para favorecer la oxigenación y el desarrollo del sistema radicular. También se ampliará el alcorque en un metro de radio, que quedará protegido con una valla perimetral, y se mejorará la calidad del suelo mediante la incorporación de mulch orgánico vegetal y bioestimulantes de liberación lenta.
Con el objetivo de garantizar la viabilidad futura del ejemplar, la Administración local ha anunciado que se instalarán testigos de control geométrico y se realizarán inspecciones visuales avanzadas cada cuatro meses, así como tras episodios meteorológicos adversos. El plan incluye, además, un estudio fitopatológico para detectar posibles patógenos, la optimización del riego —priorizando el riego a manta para evitar daños en la madera expuesta— y la ejecución de podas de mantenimiento de baja intensidad que permitan compatibilizar la conservación del árbol con la seguridad de la ciudadanía.





