La sesión de control del Ayuntamiento de Sevilla ayer, dedicó gran parte de su tiempo a la vivienda y al Patrimonio en este caso referido al Convento de Santa Clara y su adaptación para uso cultural y la cadena de errores e irregularidades cometidas, según denunció el concejal de Podemos-IU, Ismael Sánchez. En ambos casos, las respuestas a la defensiva del teniente de alcalde y Delegado de Urbanismo, Vivienda y Patrimonio, Juan de la Rosa, dejaron serias dudas tanto a quienes plantearon las preguntas como al público asistente.
En la sesión, incluso el representante de Vox manifestó la preocupación de su partido por el problema de la vivienda y pidió al equipo de gobierno una mayor sensibilidad en cuanto a la desorbitada subida de su precio.
En su turno, Susana Hornillo planteó el perjuicio ocasionado a la mitad de los vecinos del edificio Pinillos. Aquí el Ayuntamiento ha permitido la construcción de áticos en la mitad del edificio, lo cual crea diferencia notoria entre ambos lados y, por tanto, rompe su unidad estética. Con ser importante, no es lo más grave en la denuncia de la concejala, pues también se ha autorizado un aparcamiento con tres plantas, con la molestia consiguiente y una rampa de acceso que, según denunció con reiteración, no cumple las propias normas municipales. Planteó también las quejas de los vecinos que se consideran dañados, al no ser atendidos debidamente ni por el Ayuntamiento ni por la Delegación de Urbanismo, desatención negada por el responsable, al considerar atención haber denegado todas sus peticiones de diálogo, contestado por los vecinos con gestos negativos.
Hornillo se refirió al precio de las viviendas protegidas y afirmó que EMVISESA se estaba sometiendo a la política de mercado, que hace viviendas para quien puede pagarlas, no para quien las necesita. Y refirió el precio de 350.000 euros de vivienda protegida, inalcanzable para cualquier economía de clases media y baja. De la Rosa, por su parte, afirmó estar convencido de que cuanta más vivienda se construya, más se contribuirá a bajar precios y defendió reducir el tamaño para concentrar más viviendas en el mismo espacio, lo cual, rebatió la concejala de Podemos-IU, pues, al quedarse vacías muchas viviendas, como de hecho se están quedando debido a su precio, se favorecerá el aumento de pisos turísticos, que parece ser el objetivo del equipo de gobierno, negado como está a detener su crecimiento.
En el caso del convento de Santa Clara, tratado a continuación, el concejal de IU-Podemos Ismael Sánchez, después de saludar a la Plataforma en Defensa del Patrimonio de quienes digo «A quienes el Patrimonio preocupa mucho más que al Ayuntamiento», denunció una cadena de irregularidades en la recuperación del edificio y señaló su origen en los acuerdos entre el Ayuntamiento y el Arzobispado y la omisión de rectificaciones en los expedientes patrimoniales y urbanísticos, cuestiones tan delicadas en nuestra ciudad. Según expuso sin desmentido por el teniente de alcalde de Urbanismo y Patrimonio, en 2001 se hizo transmisión de una parte del edificio, con derecho de uso y de propiedad, a cambio de una prestación económica para rehabilitar el Palacio Arzobispal y el compromiso municipal de rehabilitar todo el edificio. En 2018 se aprobó un gasto de 3 100 000 € para las dependencias que continuarían en manos de la Iglesia. En 2020 se elevaron estos acuerdos a escritura pública y se constituyó el complejo cultural de Santa Clara.
La paradoja, por citarla de alguna forma, es que en treinta años, con sustanciosas asignaciones a la Iglesia, no se hayan cumplido los acuerdos anteriores, y aún no esté rehabilitado y adaptado el edificio para uso cultural. Sánchez manifestó lo inaceptable de la situación, pues ocurre incluso que el Registro ha suspendido en varias ocasiones la inscripción de la escritura, y ha obligado a rectificarla, como se aprobó en 2022. A estos fallos, denunció el ponente, se suman el no cumplir tampoco otros requisitos exigibles por la legislación hipotecaria. No sólo eso, sino además errores expedimentales y administrativos, lo que provocó suspensión registral, por no haber aportado el dictamen de la Comisión Provincial de Patrimonio, por lo que el registrador observó error de fondo; la falta de protocolización del convenio del año 1998 y con ello la incertidumbre sobre la pérdida de más de 240 m², cuya situación jurídica debe ser aclarada. Junto a todo esto, la Junta de Andalucía ya había advertido que la fecha del catálogo seguía atribuyendo al inmueble uso religioso, pese a que la realidad administrativa es cultural.
El representante del Ayuntamiento se defendió diciendo que las diferencias de volumetría observadas eran mínimas y que serían subsanadas. Pero ese y los demás errores observados, más los treinta años pasados sin terminar la reconstrucción del edificio, sugieren al ponente la pregunta: ¿Cuántas veces se ha fallado? ¿Y por qué? «Señor de la Rosa —afirmó—, exigimos explicación detallada y completa de los errores, y cuánto nos está costando esto a los sevillanos, porque además, no nos lo creemos. No creemos que puedan pasar treinta años de chapuzas administrativas, de inseguridad jurídica y de gestión a trompicones. ¿Qué hay verdaderamente detrás de esta operación?».
De la Rosa insistió en asegurar que estaban apostando por Santa Clara. «Distinto es el trabajo que usted quiera hacer con Santa Clara». —acusó y afirmó haberse aprobado otros ocho millones de inversión, así como la recuperación patrimonial de Sevilla—. «Torpe sería por parte de este gobierno hacerlo a espaldas de la población». Y enumeró las actuaciones en marcha, como San Jerónimo y diversas fuentes.
Sánchez se reafirmó en preguntar cómo es posible que un expediente tan sensible se pueda hacer de forma tan desastrosa. Entonces planteó dudas razonables que surgen a mucha gente: que pueda haber detrás algo oculto. «En absoluto es posible; estamos hablando de errores encadenados y hasta el desastre usted lo intenta reducir a una normal administración. Inducen ustedes a pensar que la Administración no es rigurosa, es opaca. No queremos más parches, queremos la verdad. Tememos otro pelotazo para la Iglesia». Terminó.





