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La Comisión Europea quiere que se imponga un veto total de los menores de 13 años a las redes sociales, pero pide también en su propuesta de ley que las restricciones se levanten a partir de esa edad de manera «gradual», para que el niño entre en un «proceso de aprendizaje», que le permita conocer primero el universo digital desde una «minicuenta» tutelada por sus padres a partir de los 13 años y pueda, a partir de los 15, ir accediendo sólo a aquellas plataformas que demuestren a la UE que cuentan con un «diseño seguro» que protege la privacidad y salud de los menores.
Así lo han explicado este jueves en una rueda de prensa la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, y su vicepresidenta para Soberanía Digital, Seguridad y Democracia, Henna Virkkunen, tras admitir que han incorporado cambios a su propuesta de Ley sobre la seguridad de los menores en línea (EU Kids Act, «Ley europea del Niño» en inglés) que tienen en cuenta el reciente fallo del Consejo Constitucional de Francia que tumbó el primer intento de Emmanuel Macron de prohibir las redes por considerar el texto una «vulneración desproporcionada de la libertad de expresión» de los menores.
Se trata de «invertir la carga de la prueba», porque «corresponde a las plataformas demostrar que son seguras desde el diseño», ha avisado Von der Leyen, quien también ha querido poner en valor y destacar el papel que deben jugar los padres en la aproximación de los menores al mundo digital, ya que seguirán estando «a los mandos» de la educación de sus hijos pero contarán con herramientas seguras para navegar en Internet.
Este enfoque, además, no se aplicará únicamente a las redes sociales, sino también a otros contenidos como videojuegos online o los modelos de Inteligencia Artificial (IA) generativa como ChatGPT o Gemini, porque Bruselas busca garantizar un entorno digital seguro a los menores que accedan a cualquier contenido desde la Unión Europea.
La nueva Ley europea del Niño, que debe aún ser negociada entre el Consejo (gobiernos) y Eurocámara para adoptar su forma definitiva, parte de la premisa de que el menor debe conocer gradualmente y acompañado Internet, pero advierte de que hasta los 3 años los niños no deberían tener acceso en ningún caso a las pantallas.
A partir de esa edad, Bruselas apuesta por un acceso a servicios con «vídeos aptos para la infancia» pero siempre con supervisión, limitado a un máximo de una hora al día y sin que tengan disposiciones móviles propios. En todo caso, en esta franja de edad las redes sociales y otras plataformas que los servicios comunitarios consideran de riesgo quedarían prohibidos completamente. Aquí, las plataformas deberán ya ofrecer a los padres o tutores una herramienta fácil de usar para restringir el uso del dispositivo del adulto a los servicios adaptados al niño cuando este lo esté utilizando.
Para los niños de entre 13 y 15 años, el Ejecutivo comunitario defiende una suerte de control parental de modo que puedan abrir una «minicuenta» para su hijo a la que el niño pueda acceder a través de la cuenta del tutor, de modo que podrá empezar a utilizar plataformas de intercambio de vídeos y redes sociales siempre que sean «apropiadas para su edad».
Además, los servicios disponibles en esas cuentas deben incluir en su diseño «salvaguardas», por ejemplo contactos sociales restringidos y tiempo de pantalla limitado de hasta una hora al día, siempre reconociendo el papel de los tutores «en el apoyo al desarrollo autónomo y seguro de sus hijos en el uso de Internet».
De este modo, la Comisión Europea quiere que quede claramente delimitadas las obligaciones para todos los servicios en línea —desde las redes sociales hasta el intercambio de vídeos, pasando por videojuegos online, los «amigos» creados por IA y chatbots— que ofrezcan acceso a usuarios menores de 18 años.
Entre esas condiciones se incluye la prohibición de diseños adictivos y las fuentes de recomendaciones basadas en perfiles que «arrastran» a los menores hacia contenidos nocivos, también prohibirá el 'scroll' infinito, los trucos de recompensas, las alertas con notificaciones durante las horas de sueño o permitir el contacto no solicitado con extraños. Los chatbots y los «amigos» generados por IA deberán estar desactivados por defecto.
Además, los perfiles de los menores deberán ser privados por defecto y tener desactivados tanto la geolocalización como la cámara y el acceso al micrófono; y las plataformas deberán ofrecer herramientas fáciles para que los menores puedan bloquear y silenciar usuarios, ajustes sencillos para limitar el tiempo de conexión y sistemas de recomendación seguros que los menores puedan controlar, ajustar y restablecer.
En este contexto, los servicios en línea y las tiendas de aplicaciones deben utilizar herramientas de garantía de edad y las redes sociales y plataformas de intercambio de videos estarán obligadas a verificar la edad cuando un usuario abra una nueva cuenta.
La Unión Europea ha puesto en marcha este año una 'app' específica para verificar la edad con garantías de privacidad y seguridad, a modo de pasarela entre la persona y el servicio, que está a disposición para todas las plataformas, aunque estas podrán elegir otra herramienta para el control siempre que demuestren a la Comisión Europea que cumple la misma función con garantías de seguridad y protección equivalentes.





