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La escalada del conflicto en Yemen ha provocado desde el pasado 6 de agosto un total de 4.481 víctimas, incluyendo 838 fallecidos, en un contexto marcado por un aumento masivo de los desplazamientos que ha desatado una «emergencia compleja» en el país.
Según el último informe de situación difundido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las víctimas continúan aumentando a un ritmo de unas 100 diarias. Solo entre el 19 y el 26 de septiembre se han registrado 809 nuevas víctimas, de las cuales 645 resultaron heridas y 164 murieron, siendo la gobernación de Lahj el frente más castigado por los recientes combates.
A la violencia directa se suma una crisis poblacional creciente, con un volumen de desplazamientos que ha aumentado más de un 50% en apenas ocho días. En total, 180.513 personas se encuentran desplazadas a lo largo de diez gobernaciones.
La OMS ha advertido de que la situación no requiere únicamente de una respuesta traumatológica, sino que constituye una emergencia sanitaria transversal debido a que estas familias se enfrentan a riesgos crecientes de contraer cólera, sarampión, malaria y dengue, sumado a las interrupciones en la atención de salud mental y enfermedades crónicas.
En este sentido, las autoridades sanitarias ya han activado alertas por cólera en dos asentamientos de desplazados internos en Adén, alcanzando los 7.784 casos sospechosos en todo el país. Las malas condiciones de salubridad agravan la situación, ya que cerca del 40% de los hogares recién desplazados en la costa oeste extraen agua potable de pozos no protegidos o aguas superficiales.
Por otro lado, la extrema sobrecarga de heridos de guerra está desplazando la atención materna. Al menos dos hospitales en Marib y Ras Al Arah han tenido que suspender temporalmente los servicios integrales de atención obstétrica y neonatal de emergencia para redirigir sus quirófanos y a su personal médico hacia el tratamiento de los pacientes con traumatismos.
Ante esta crisis, la OMS ha reforzado su cadena de suministro logístico con el envío de nuevos equipos de salud y ha asegurado fondos de emergencia para dotarse de suministros que permitan hacer frente a los previsibles brotes epidémicos.





