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El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha reivindicado este jueves ante la Asamblea General de Naciones Unidas que el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) se produzca a un ritmo «seguro» y regulado; al tiempo que ha avisado de que «se necesita una IA al servicio de la humanidad, no controlándola».
«Necesitamos una arquitectura que rinda cuentas, sea transparente y esté regulada», ha expresado Costa durante un discurso con el que ha querido alertar de que no se debe dejar que «la industria de la IA sea regulada por algunas grandes compañías globales».
«Debemos estar siempre en el asiento del conductor», ha insistido el exprimer ministro portugués, que ha apostado también por que Naciones Unidas ocupe un «papel central» a la hora de establecer los estándares internacionales para esta industria.
Así, ha continuado, Naciones Unidas debe «mantenerse en el centro del sistema multilateralista» y ello a pesar de la «presión» a la que se ve sometido el organismo internacional «debido a la polarización geopolítica, las limitaciones financieras y las deficiencias institucionales».
En este contexto, el político socialista ha advertido de que «la respuesta no es la retirada», sino que pasa por «reformar, renovar y reinvertir».
«La iniciativa UN80 ofrece una oportunidad para hacer más eficiente y eficaz Naciones Unidas», ha dicho, para después apuntar que, con todo, la Unión Europea sigue pidiendo una amplia reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para hacerlo «más efectivo, inclusivo, democrático y que rinda cuentas».
En este contexto, Costa ha asegurado que la Unión Europea «seguirá contribuyendo para reforzar a Naciones Unidas políticamente, financieramente y a través de acciones concretas».
El presidente del Consejo Europeo ha arrancado su intervención avisando de que «el multilateralismo no es una idea del pasado, (sino) que es la única manera realista de abordar los problemas de hoy».
Costa ha aprovechado su turno de palabra, además, para subrayar que «no puede haber dos varas de medir» en lo que a la aplicación del Derecho Internacional se refiere y ha lamentado que el mundo esté siendo testigo de «violaciones deliberadas» del orden internacional y ha avisado de que «defender el Derecho Internacional no es una opción, sino una responsabilidad».
Así las cosas, el presidente del Consejo Europeo ha pedido que ese respeto pasa por «proteger las instituciones» que dan sentido a estos principios, en especial la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y el Tribunal Penal Internacional (TPI).
«Los apoyamos firmemente y defenderemos su independencia, su integridad y su capacidad de ejercer plenamente su mandato. Las amenazas y los ataques contra el TPI, sus responsables y su personal son inaceptables», ha sostenido, para después recalcar que esa responsabilidad «no puede depender de consideraciones de oportunidad política».
De este modo, Costa ha concluido subrayando que los Derechos Humanos «se aplican en todas partes: en Ucrania, en Oriente Próximo, en África, en Asia y en América Latina», al tiempo que ha destacado que los conflictos nunca se quedan en algo «puramente local», sino que acaban teniendo «repercusiones en la seguridad alimentaria, los mercados energéticos, las migraciones, el desarrollo y la estabilidad mundial».





