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El presidente de Argelia, Abdelmayid Tebboune, ha confirmado que ordenó el despliegue de aviones de combate para auxiliar a la junta militar de Níger durante el fallido golpe de Estado contra el liderazgo del país africano en agosto de este año.
El 29 de agosto, un grupo de militares insurrectos lanzaron varios ataques en la capital, Niamey, y se apoderaron temporalmente de la Base Aérea 101 y el barrio de Plataeu, donde se encuentran varias sedes estatales, cerca del Palacio Presidencial.
Los amotinados eran miembros de las fuerzas especiales que llegaron a la capital del país tras un desplazamiento por sorpresa desde regiones como Tillabéri o Dosso, focos de la lucha contra Estado Islámico y la filial de Al Qaeda en el Sahel, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), posiblemente descontentos con el rumbo de los combates.
En una entrevista concedida a los medios argelinos, Tebboune ha confirmado que envió «aviones militares al país hermano» de Níger después de que "algunas partes persistieran en sus planes.
Otro motivo de peso para dar la orden fue la visita a Argelia durante la noche anterior del primer ministro de Níger, Mohamed El Amin Zene. «El asunto, para nosotros, estaba claro. Se trataba de una provocación», ha explicado el presidente argelino al tratar el tema en medio de una amplia reflexión sobre el papel «estabilizador» de su país en la conflictiva región del Sahel africano.
«La estabilidad en la región del Sahel comienza con el desarrollo, porque que el caos y el terrorismo se alimentan de la pobreza y la ausencia de instituciones estatales», ha indicado Tebboune al respecto.





