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El acta del proceso de expropiación de la cantera de La Lancha ha quedado firmada este miércoles en Jódar (Jaén) mientras la ciudadanía se concentraba para reclamar su paralización por los «riesgos» que conlleva para el acuífero que abastece a la localidad y para la salud pública.
El Ayuntamiento galduriense, titular de los terrenos sobre los que la Junta de Andalucía ha autorizado la citada expropiación y que había rechazado prorrogar la actividad, ha acogido este acto, «que es un paso prácticamente definitivo para concluir dicha expropiación e iniciar la riesgosa actividad de la cantera», según han informado a Europa Press desde la Plataforma por la Nueva Cultura del Agua.
La rúbrica ha sido efectuada «bajo protesta» por parte del alcalde en funciones, Juan Ruiz, y funcionarios de la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos - Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación.
Desde la plataforma se ha lametado que es procedimiento ha seguido su curso, «pese a una relación amplia de aspectos netamente ilegales», entre los que ha destacado «la ausencia de informe preceptivo por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, desatención al impacto sobre una especie protegida y la no adopción de medidas obligatorias de adaptación de la explotación señaladas por el Instituto Geológico y Minero».
Paralelamente, «casi medio millar de personas» se ha concentrado en la plaza del España, ante el Ayuntamiento de Jódar, para exigir a la Junta de Andalucía que paralice la explotación de la cantera de La Lancha por su «impacto medioambiental, por los riesgos que supone para el acuífero del que se abastece la población y también el municipio vecino de Bedmar».
Durante esta protesta, convocada por la Plataforma por la Nueva Cultura del Agua, se ha leído un manifiesto y se ha estado informando a las personas presentes sobre el conflicto en cuestión, entre los que también se encontraban representantes de diversos partidos.
De hecho, la situación de esta cantera ha unido a las distintas formaciones de Jódar en un pacto local impulsado por la plataforma que, entre otras cosas, ha supuesto la contratación de un gabinete de abogados especializado para presentar un recurso contra el procesimiento de expropiación en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
Y es que, este espacio, que se venía explotando desde finales de los pasados años 80, tenía «una concesión hasta finales del 2025» y el pleno del Ayuntamiento acordó su no renovación. La sorpresa para los vecinos llegó a principios de este año vía boletines oficiales BOJA y BOE.
«La empresa que lleva la cantera, Manuel Alba SA, había iniciado en 2021 un procedimiento por el cual cambió la clasificación del tipo de recurso que se extraía (de A a C, calizas) para poder así solicitar la expropiación. La Junta le ha concedido la ocupación urgente de la cantera para pasar ya al siguiente paso, que es la exportación», explicó el portavoz de la Plataforma del Agua, Juan Alberto Porcel, antes del acto de este miércoles.
Desde entonces, el colectivo, que planteó alegaciones y demandó información para conocer la situación con exactitud, viene trabajando para intentar que se frene esta nueva concesión, fijada por 30 años prorrogables hasta un total de 90.
Y ello por «los riesgos de afección al acuífero» —la única fuente de abastecimiento de agua que posee Jódar— «y a la salud pública». Sobre el primero, detalló que esta concesión supondrá pasar de «arañar el cerro» a «profundizar» en él y «ahora, por ejemplo, están a 60 metros, a 60 metros escasos de donde se encuentra el nivel freático».
De este modo, se estaría «debilitando» el terreno que acoge un acuífero ya «sobreexplotado», que «depende solamente de la lluvia para su recarga», de modo que también puede acusar los efectos del cambio climático. «La explotación agravaría la situación», lamentó.
Con respecto a la salud pública, se refirió a la dispersión con el viento de «ciertas partículas de polvo que, a la larga, pueden suponer problemas respiratorios, sobre todo en personas más vulnerables».
«No solo son molestias, ruidos, sino que a menos de 200, 300 metros, ya hay zona urbana», afirmó Porcel, quien destacó que, «en la actualidad, no se podría haber iniciado la actividad porque está a menos de dos kilómetros del pueblo».
Un escenario que, sobre el «principio de precaución», quieren evitar, de manera que reclaman el cese de la actividad en la cantera de La Lancha, que también afecta al vecino municipio de Bedmar, cuyo Ayuntamiento también está en contra de la explotación de la cantera.





